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Dónde comprar libros usados en Buenos Aires?

Hay razones para visitar Buenos Aires que no pueden faltar. Todo chileno que viaja a la capital de Argentina alguna vez piensa o escucha “tips” como por ejemplo: “¡acuérdate de comer bife de chorizo!”, “¡tráeme alguna chaquetita de cuero!” y una de las más comunes: “¡aprovecha de comprar libros, allá son baratos!”.

Y sí, los libros son mucho más baratos, en comparación con Chile. Incluso en megalibrerías como El Ateneo -que es uno de los puntos más lindos de la ciudad, debido a que está emplazada en un antiguo teatro que expele clasicismo por todos lados (Avenida Santa Fe 1860)- los libros siguen siendo más baratos que en Chile. Aunque no tanto.

Justamente por este “no tanto”, y por el sentido de aventura que se apodera de cada chileno en Buenos Aires, un buen panorama es salir a buscar libros usados, perderse en hojas antiguas de libros que han tenido tantos dueños como hojas, sentir ese aroma a historia entre las manos, y salir de la librería con una sonrisa debido al bajo precio que se pagó por aquel tesoro en forma de rectángulo.

Me atrevo a decir que casi cualquier libro que se antoje, está. Y no solo eso, sino que también la mayoría de las veces el precio es negociable, regateable y aparte de irte con un libro a bajo precio, muchas veces te vas con una buena conversación mantenida con el librero.

No centraré esta columna en la clásica calle Corrientes; llegas a Buenos Aires y una de las primeras cosas que hay que hacer es ir a la Plaza de la ciudadanía, más conocida como “el lugar donde está el obelisco” (Corrientes y 9 de Julio). Después de los largos 3 minutos que toma el sacarse un par de fotos allí, lo siguiente es ir a caminar por Corrientes, mal que mal, ya lo dijo Fito en “11 y 6”:

“…y la llevó a caminar por Corrientes”. Es exactamente ahí donde “ocurre” esta canción. Bien, caminando hacia el oeste por calle (o avenida) Corrientes, se encontrarán con muchas, muchas librerías, pero actualmente la mayoría vende libros nuevos, o libros nuevos a bajo precio, pero ya casi no existe aquel romanticismo de sumergirse horas en libros usados, antiguos, clásicos. De igual manera, es algo que “hay” que hacer (Corrientes, entre 9 de Julio y Callao), y otra cosa que “hay” que hacer estando allí, es ir a comer una pizza y fainá a la clásica pizzería de Corrientes, “Güerrin” (Corrientes 1368).

Ok, dejaré dos datos, que creo serán suficientes. El primero y más importante, conocido, querido y ultra visitado es la feria en el Parque Rivadavia.

PARQUE RIVADAVIA

Se llega tomando el subte (metro) en la línea A hasta la estación Acoyte.

Una vez que salgas del subte a la avenida Rivadavia, te devuelves caminando unos 40 metros y ahí llegas. La feria del Parque Rivadavia no solo es de libros, hay muchos CDs de música originales a precios bastante bajos (compré varios de The Beatles a $35 argentinos, unos $3.300 chilenos – precio 2013-), como también estampillas y monedas antiguas a la venta, revistas, cómics, DVDs de series y películas y hasta copias de juegos para Play Station/XBOX 360. Finalmente puedes retirarte y comprar en el carrito a la salida una milanesa y una “gaseosa”.

PLAZOLETA ANIBAL TROILO

Si la anterior opción no fue del todo satisfactoria, ya sea porque no encontraste el libro que buscabas o porque no te gustó mucho la milanesa, te recomiendo tomar el subte línea D hasta la estación Plaza Italia, en el precioso barrio de Palermo, viste! 

Inmediatamente al salir, y sobre la avenida Santa Fe, verás un bandejón central que es una plazoleta bautizada en homenaje al maestro del bandoneón y compositor, don Aníbal Troilo, alias “Pichuco”. Toda la plazoleta es una gran feria del libro usado, que mantiene las características de la feria en Parque Rivadavia: precios bajos, regateables, libreros que saben qué es lo que venden y una gran atmósfera de cultura.

Recomiendo el tour que hago cada vez que visito este lugar: Ipod con música de Troilo (“quejas de bandoneón” no puede faltar), compra de algunos libros y pasear por Palermo hasta llegar a la Plaza Serrano (en calles Jorge Luis Borges con Honduras), lugar tranquilo y con muchos bares que ofrece relajo, pizzas, fernet, recreación para la vista y “joda”. Harta joda.

Por Felipe Velásquez

Twitter: @FVelasquezM

By | 2017-09-27T17:42:50+00:00 septiembre 27th, 2017|Categories: Notas|Tags: , , , , |0 Comments